manifiesto

DECLARACIÓN DE CHENGDU

Votada por los 400 delegados participantes del VII Congreso Internacional de Slow Food

Chengdu, China, 29 de septiembre – 1 de octubre de 2017

Nosotros, los representantes de la red de Slow Food y de Terra Madre procedentes de 90 países del mundo,

  • en nombre de quienes trabajan la tierra, la conservan, la cuidan y la mantienen fértil;
  • en nombre de quienes preservan la salud de los océanos, la biodiversidad marina, los ecosistemas acuáticos, que representan para millones de personas la fuente más preciada de alimento y de identidad gastronómica;
  • en nombre de quienes custodian y conservan las semillas, salvaguardándolas de la extinción y del olvido y defendiéndolas de las patentes y de las lógicas especulativas y de privatización;
  • en nombre de quienes protegen y preservan los bienes comunes y en particular el suelo y su fertilidad, el agua, el aire, el conocimiento;
  • en nombre de quienes creen en una economía de solidaridad y de cooperación;
  • en nombre de quienes se comprometen para garantizar una comida buena, limpia, justa y sana para todos;
  • en nombre de los coproductores, para quienes es fundamental conocer los alimentos que compran y con los que se alimentan, que quieren tener asegurada su libertad para escoger lo que comen y que creen en la necesidad de la transparencia y del acceso a la información;
  • en nombre de quienes creen en la transmisión de los conocimientos y las competencias a través de generaciones como recurso para construir un futuro mejor para todos, niños, jóvenes, adultos y ancianos;
  • en nombre de los pueblos indígenas y de quienes luchan en todos los rincones del mundo por sus derechos;
  • en nombre de quienes se sienten como hermanos en esta Tierra que es madre de todos los seres vivos;
  • en nombre de todo aquel que sea injustamente encerrado, rechazado o apartado a causa del color de su piel, de la etnia a la que pertenece, del lugar de donde procede y de quienes luchan por poner fin a esta injusticia;
  • en nombre de quienes creen que los derechos –incluidos el derecho a la comida, al agua y a la tierra– deben ser reconocidos universalmente.

DECLARAMOS

  • Que la comida buena, limpia, justa y sana es un derecho de todos y que mientras haya una sola persona en todo el planeta que no tengan acceso a él seguiremos luchando por garantizarlo.
  • Que el mundo entero es nuestro hogar y la dimensión de nuestra actividad es global. Nuestra red no conoce fronteras. Por tanto, rechazamos cualquier exclusión de carácter político, económico y social que deje fuera de la ley a las personas que migran por causa de conflictos, violencia, discriminación, expulsión, pobreza y desastres naturales. Nos oponemos a todas las ideas y acciones que privan de sus derechos a los sectores más débiles de la población, que pisotean a las culturas indígenas y que no prestan la debida consideración a las mujeres, los jóvenes y los ancianos; En particular, reconocemos, favorecemos y valoramos la contribución fundamental de las mujeres en términos de conocimientos, trabajo y sensibilización en el ámbito familiar, comunitario y social. [propuesta de turco: hacer que «los derechos de la naturaleza y de otras especies» sean más explícitos en la segunda declaración, ya que la filosofía de la «justicia» debería comprender idealmente no solo al ser humano, sino también todas las otras formas de vida].
  • Que la protección del medio ambiente es la prioridad principal de nuestra labor como activistas, agricultores, pastores, pescadores, artesanos, investigadores y cocineros. La producción, la distribución y el consumo de la comida no pueden estar en conflicto con el derecho a disfrutar de un medio ambiente sano y de sus frutos para las generaciones siguientes.
  • Que la diversidad es la mayor riqueza de la que disponemos como individuos y como colectivo humano. Dicha diversidad puede ser genética, cultural, lingüística, generacional, sexual o religiosa. [propuesta de turco: reconocer más claramente el vínculo entre Slow Food y la diversidad de los paisajes y las especies en la tercera o la cuarta declaración, teniendo en cuenta la necesidad de mantener las prácticas de uso de las tierras indígenas frente a la expansión de la agricultura extensiva sin sentido de la identidad geográfica]
  • Que el reparto desigual de las riquezas y de las oportunidades es el origen del sufrimiento y de la discriminación y, por ello, debemos luchar con valentía en todos los niveles de toma de decisiones y organismos operativos –empezando por el tema del trabajo– para conseguir una distribución más equitativa entre todas las mujeres y todos los hombres de nuestro planeta.
  • Que el acceso a los conocimientos es un derecho de todos y que los conocimientos y las competencias tradicionales deben tener la misma dignidad que los académicos. Solo las personas informadas y conscientes pueden tomar decisiones libres, ponderadas y razonadas.
  • Que nuestras elecciones cotidianas, empezando por aquellas que tomamos en la mesa, pueden contribuir a cambiar el mundo, y que son justamente los pequeños gestos que cada uno de nosotros realiza varias veces al día el instrumento más importante del que dispone Slow Food.
  • Que trabajamos para asegurar la acción futura de Slow Food y extendemos este enfoque no solo a los seres humanos, sino también a todos los seres vivos.

Solo renovando profundamente la organización de Slow Food, solo haciéndola más abierta e inclusiva y solo experimentando nuevas formas de inclusión, de implicación y de participación podremos enfrentarnos de la mejor manera posible a los desafíos que nos esperan en el futuro y ofrecer resistencia a aquellos –poquísimos– que concentran en sus manos el poder y la riqueza y que deciden el destino de la comida en todo el mundo y también el de toda la humanidad.

¡Ellos son gigantes, pero nosotros somos multitud!

Chengdu, 1 de octubre de 2017